Miguel Ángel Ramírez declara en la octava jornada del juicio SIC.
Ramírez reitera con contundencia: «Todo el que hacía horas extras, se les pagaban».
Confima este pago a los trabajadores por transferencia bancaria, que se podía realizar en un segundo ingreso o no «dependiendo del acuerdo del empleado». Asegura, además, que las horas extra estaban reflejadas en la nómina, pero el acusado no reconoce que estuvieran incluidas en el mismo pago de las dietas y el kilometraje.
Niega el acusado las declaraciones de Héctor de Armas en la fase de instrucción, en las que aseguraba que a pesar de que él asumió la administración, era Ramírez quien seguía tomando las decisiones. «No pudo decir eso porque no es verdad y prueba de ello es que terminó comprando la empresa. Las decisiones las tomaba él y con éxito. Si este procedimiento no se hubiera iniciado, SIC se habría convertido en una de las principales empresas del país».
A USO «no le interesaba» que SIC fuera la quinta del sector
El empresario ha opinado además que al sindicato que denunció las presuntas irregularidades de Seguridad Integral Canaria, USO, «no le interesaba» que la empresa fuese la quinta de su sector en España. «Esa es la realidad», ha añadido
Se sienta al frente de la Sala Héctor De Armas.
Héctor de Armas rebate el alegato de Ramírez respecto a su implicación en la empresa una vez que cesa como administrador. Insiste en que él era quien tomaba las decisiones y presidió todas las reuniones hasta 2017: «Ramírez daba las ordenes directa y expresamente». Alude, además, a la fuerte presencia de la familia Ramírez en la empresa.
El concepto de dieta, asegura el acusado, no solo incluía lo que se estimaba en este ámbito, sino que también era una especie de gratificación para ciertas personas que Ramirez entendía que debían ser gratificadas. «De ahí que hubiera cifras tan altas, que cobraban por ejemplo su padre o su primo», apunta.
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Fuente: rtve Telecanarias |
| Fuente: rtvc Telenoticias 1 |

