La amenaza de movilizaciones se cierne sobre el aeropuerto por un conflicto con los vigilantes de Trablisa

La empresa de seguridad no les paga un plus reconocido por una sentencia judicial de junio de 2012.

Los vigilantes de seguridad de Trablisa que cumplen sus funciones en el aeropuerto de Menorca se reunirán esta semana en asamblea para decidir las medidas de presión a adoptar en los próximos días. Los trabajadores quieren protestar por la decisión de la empresa de abonarles el plus por los controles de escáner sólo a quienes estén sentados frente al monitor y no a todos los que realicen el servicio. En la práctica esto supone una merma de unos 100 euros mensuales en los emolumentos de  cada integrante de la plantilla de 41 personas.

La decisión de la empresa se notificó al comité de empresa el pasado día 18 de septiembre y la justifican por las pérdidas que tuvo la agencia de seguridad privada el año pasado y que ascienden a 166.040,56€.

Los representantes de los trabajadores no aceptan la decisión por varios motivos. El primero es que la anterior empresa adjudicataria de este servicio en el aeropuerto ya intentó aplicar esta misma medida y los vigilantes llevaron el caso ante los tribunales quienes les dieron la razón en junio de 2012. Por otro lado el comité de empresa no acepta que las pérdidas económicas de 2012 reviertan en los vigilantes del aeropuerto ya que Trablisa no se hizo con esta adjudicación hasta junio de este año por lo que la plantilla nada tiene que ver con dicho balance negativo.

Esta nueva polémica se suma a un ya largo historial de problemas entre Trablisa y su plantilla desde que esta compañía asumió la vigilancia del aeropuerto en junio. De entrada no se asumió a un colectivo de once vigilantes procedentes de la anterior adjudicataria de seguridad, Eulen. Estos empleados se quedaron en la calle pero sin que nadie les despidiera formalmente por lo que no han podido cobrar el subsidio del paro y están pendientes de juicio para poder hacerlo.

Después se han sumado muchos otros pequeños conflictos como  el hecho de carecer de un aparcamiento en donde dejar el vehículo en el aeropuerto por lo que cada vigilante debe pagarse su estacionamiento.  Sin embargo, en el aeropuerto de Palma Trablisa sí compensa a sus trabajadores por este gasto. Todo ello ha llevado a la plantilla a plantearse movilizaciones para forzar un cambio en el trato que les ofrece la empresa.

Pero desde el comité de empresa se asume que no toda la culpa es de la firma de seguridad. Entienden que la política de recortes que está aplicando AENA presiona a las empresas adjudicatarias de servicios a reducir costes como sea. “Lo que no entendemos es por qué Trablisa pugnó por la adjudicación de la vigilancia aeroportuaria si no le iba a ser rentable con las condiciones que sabía que se iba a encontrar” esgrime un portavoz del comité.

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