Condenan a una vigilante por robar las pertenencias de un fallecido

La acusada aprovechó su puesto de trabajo en el Hospital de Manises para quedarse con un reloj y la cartera del muerto, y deberá pagar 720 euros de multa.

El titular del juzgado de lo Penal número 1 de Valencia ha impuesto una multa de 720 euros a una vigilante de seguridad del Hospital de Manises que se quedó con las pertenencias de un muerto, según recoge la sentencia a la que ha tenido acceso Levante-EMV. El fiscal solicitó al acabar el juicio que la acusada fuera condenada a 16 meses de prisión. El juez le ha impuesto solo una multa porque considera que no está acreditado que entre las pertenencias estuviera una cadena de oro, como advirtió en el juicio el abogado Eduardo Soler. El fallo considera probado que la acusada se quedó con un reloj valorado en 135 euros y una cartera con la documentación del fallecido y 20 euros.

La acusada, Claudia P. E., aseguró en el juicio que entregó los bienes del fallecido a un operario de la funeraria. Sin embargo, uno de los empleados de la empresa de servicio fúnebre descartó esa posibilidad porque las pertenencias “siempre” las tienen que recoger los familiares. Uno de los hijos del fallecido descubrió el robo cuando reclamó la cartera y el reloj de su padre al hospital.

Los hechos, según recoge la sentencia, ocurrieron el 29 de julio de 2010 en el hospital de Manises. El hombre ingresó en el hospital la noche anterior y entregó un reloj, unas llaves y una cartera.

Claudia P. E. declaró que una persona de la funeraria se acercó a ella y le pidió que le diera las pertenencias del fallecido para hacérselas llegar a la familia.

La imputada insistió en que entregó una bolsa cerrada que contenía “un juego de llaves, un billete de veinte euros, un cordón de zapato negro, un cristo de madera y un reloj roto”. El fiscal puso en duda durante el juicio su versión y la mujer añadió que pudo ser víctima de una trampa. El hijo del fallecido explicó que cuando reclamó las pertenencias de su padre un vigilante de seguridad le aseguró que se las habían dado a un familiar. “Le pedí un justificante y me puso pegas. En el justificante de entrega ponía que se las habían dado a una persona de la funeraria”, afirmó. El fallecido vivía solo en Quart de Poblet y el hospital tardó varias horas en localizar a su hijo.

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